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Los primeros meses de la vida de un bebé son fundamentales para su desarrollo. A través de la alimentación adquiere los nutrientes que necesita y fortalece una estrecha relación con su madre. Durante la lactancia, los cuerpos de ambos se van adaptando para garantizar que el bebé crezca fuerte y sano. Así funciona la naturaleza y ese el el objetivo de la tecnología aplicada a los accesorios del bebé: reproducir principios naturales.

La investigación en materiales y la forma de botellas y tetinas ha favorecido la correcta succión y deglución del bebé. Así, firmas especializadas como NUK desarrollan productos que se asemejan en la mayor medida posible al pecho materno, con diseños anatómicos y materiales suaves, elásticos y resistentes para adaptarse a las necesidades del pequeño en cada momento de su crecimiento.

Los reflejos vitales del bebé

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el inicio inmediato de la lactancia materna desde las primeras horas de vida del bebé. Ya en ese momento (en realidad, desde las últimas semanas de la gestación) el lactante cuenta con una serie de reflejos que le permiten alimentarse. Se trata del reflejo de búsqueda, el de succión y el de deglución.

El reflejo de búsqueda provoca que el infante se gire y abra su boca cuando algo entra en contacto con sus labios. De esta manera, se mueve para encontrar el estímulo o, dicho de otra forma, el pecho materno. Al hacerlo echa su lengua hacia abajo y hacia delante permitiendo que entre en contacto con su paladar.

Entonces, el bebé comienza a mamar gracias al reflejo de succión. A continuación, mediante el reflejo de deglución, el lactante traga cuando su boca se llena de leche. Según el informe ‘La alimentación del lactante y del niño pequeño’ de la OMS, la mayoría son capaces de lactar completamente a la edad gestacional de 36 semanas.

Sin embargo, estos estímulos no solo están relacionados con la alimentación. El reflejo de succión, por ejemplo, puede darse también con objetivos no nutritivos. En ocasiones, el bebé simplemente necesita succionar para tranquilizarse.

Más que alimentación

A medida que el pequeño crece, la alimentación pasa de ser un acto reflejo a algo aprendido. El reflejo de succión, por ejemplo, se pierde alrededor de los seis meses de vida. Durante este primer periodo y el inicio de la alimentación complementaria, los niños desarrollan habilidades que serán muy importantes en el futuro. Si continuamos con el ejemplo de succionar, se ejercitan varios músculos necesarios para tragar, masticar y hablar.

Una correcta alimentación influye también en el desarrollo de otras partes implicadas en procesos tan complejos como el habla, afectando a la formación de dientes y paladar. Y el cuerpo de la madre es el mejor medio para ello: la forma de las mamas favorece el agarre y hace que los lactantes puedan encontrar por sí mismos el mejor modo de alimentarse.

Trasladar todo eso a productos creados por el hombre no es nada fácil. De hecho, uno de los principales problemas con los que se encuentran las madres y padres de los pequeños al ofrecerles el biberón para comer o intentar consolarlos con un chupete es el rechazo de estos al notar la diferencia de textura o forma.

Una pequeña historia del biberón

La palabra biberón proviene del francés y se estima que se introdujo en el léxico castellano hacia 1883. Según un estudio de la Universidad de la Plata, el diccionario de la Real Academia Española lo definía en aquella época como “una pequeña botella de cristal o porcelana con un pezón de goma elástica, de teta de vaca o de marfil reblandecido”.

Lo cierto es que hay evidencias del uso de objetos para alimentar a bebés des o pedazos de cuero** atados a modo de tetina y, más adelante, tazas de madera, estaño, cerámica o caucho vulcanizado.

Es sobre todo a partir de 1950 cuando empiezan a desarrollarse mejoras centradas en su funcionalidad y materiales. Los fabricantes empiezan a apostar por la verticalidad y los perfiles de botella. Se idean nuevas formas que eliminan el vacío resultante de la succión y la liberación del aire (para evitar cólicos) y mejoran las posturas de adultos y bebés.

Gran parte de la investigación se centra en los materiales para facilitar la esterilización y evitar componentes tóxicos. La fabricación de las botellas ha tenido como protagonistas el vidrio, acero inoxidable, bolsas desechables preesterilizadas o polietileno, entre otros.

Actualmente, la mayoría de los biberones son de vidrio o de polipropileno. Ambos presentan numerosas ventajas: los primeros no absorben olores, colores ni sabores y son fáciles de limpiar y esterilizar. Los segundos son resistentes en caso de impacto, también se pueden limpiar y calentar, aunque con el tiempo pueden agrietarse ante cambios bruscos. En la Unión Europea todos los biberones deben estar libres de El Bisfenol A (BPA), un componente plástico.

La prioridad para mejorar las tetinas fue hacerlas inodoras e insípidas. Los materiales más utilizados desde mediados del siglo pasado son el látex y la silicona, igual que en los chupetes. Ambos son blandos y elásticos, con la diferencia de que el primero tiende a hincharse y absorber olores, mientras que el segundo puede cortarse y rasgarse. Sin embargo, hoy en día se consiguen acabados cada vez más pulidos, suaves, resistentes y agradables para el bebé.

La forma de las tetinas también ha ido evolucionando con los años. Ahora, pueden encontrarse redondeadas o anatómicas. Estas últimas imitan la forma del pezón materno adaptándose con naturalidad al paladar del bebé.

Líneas para favorecer la succión

Desde luego, la evolución del biberón ha sido sustancial y se ha diversificado enormemente. Como veremos enseguida, hay diseños para recién nacidos que solo toman leche, otros para alimentos más densos como leche con cereales… En cualquier caso, es fundamental que el bebé acepte el biberón y que este se adapte en la medida de lo posible a sus requerimientos.

Una de las claves para facilitar el primer contacto con él es contar con una tetina que imite el pezón materno para que el lactante no encuentre grandes diferencias. Las tetinas de la línea Nature Sense de NUK están diseñadas atendiendo a los perfiles, ergonomía, textura y otras características del pecho femenino. Así, cuentan con múltiples orificios que simulan los conductos mamarios para que la succión del bebé sea lo más natural, suave y fluida posible, una textura de silicona suave y flexible para adaptarse mejor a su paladar y una base ancha para facilitar el agarre.

Además, y gracias a una válvula anticólico, estas tetinas de Nuk facilitan que el bebé ingiera sin pausas y, por lo tanto, sin tragar aire. Los biberones se adaptan también a su edad: las necesidades y el cuerpo de los niños van cambiando a medida que crecen. La línea Nature Sense cuenta con diferentes tetinas pensadas para bebés menores de seis meses y para aquellos que ya superan el medio año de edad.

Igualmente, se ajustan al contenido con formatos de tres orificios para ofrecer leche materna, agua e infusiones, y de seis orificios para leche de fórmula. Todo con un mismo objetivo: lograr que pasar del pecho materno al biberón sea un proceso sencillo y accesible tanto para el niño como para los padres.

La importancia de los chupetes

Los chupetes juegan también un papel esencial a la hora de satisfacer las necesidades de succión no nutritivas que apuntábamos al principio de este artículo e incluso minimizan el riesgo de muerte súbita del lactante (SMSL). Sin embargo, elegir un diseño inadecuado, hacer un uso precoz del mismo o prolongarlo mucho más allá de los dos años puede interferir en la lactancia materna y acentuar malformaciones en la estructura de la boca.

NUK también sigue los principios de la naturaleza en este caso. El modelo de chupete Space, por ejemplo, presenta una tetina de silicona anatómica que imita la forma de los pezones de la madre y se adapta al paladar del pequeño permitiendo que realice los movimientos naturales de succión. Es más plana y suave que otros modelos para que le resulte agradable, y la forma de su anillo, con agujeros suficientemente grandes, deja que su piel respire evitando la irritación.

Desde hace más de 60 años, los especialistas de NUK trabajan para garantizar que los niños crezcan fuertes y sanos, ofreciendo a las madres y los padres productos específicos entre los que escoger en cada caso. En este recorrido, la observación de la naturaleza y la recreación de la misma en la fabricación de sus productos ha sido una constante para brindar a madres e hijos la mayor calidad.

De cualquier forma, en caso de duda sobre materiales o formatos que debemos escoger para nuestro bebé, la última palabra debe quedar siempre en manos del pediatra.

Imágenes | Unsplash/Irina MurzaUnsplash/ColinUnsplash/Nyana Stoica