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Tener un bebé siempre supone en cualquier hogar una revolución que pone patas arriba lo que hasta entonces eran las rutinas familiares. Cuestiones como las horas de sueño, las comidas, la limpieza doméstica o la vida social pasan a un segundo plano en favor de la única prioridad del momento: el recién llegado. Las clases de maternidad y preparación al parto nos permiten ir asimilando ese gran cambio que vamos a vivir (especialmente las madres). Pero nada nos prepara para la llegada de un bebé prematuro.

Con un nacimiento pretérmino, los planes familiares para la llegada del pequeño se trastocan: el hospital se convierte en un «hogar» provisional y médicos y enfermeros, en el gran apoyo de los padres para sacar adelante a su bebé. Por eso, con motivo de la celebración del Día Mundial del Niño Prematuro 2019 (17 de noviembre), recordamos los cuidados especiales que requieren estos bebés, que representan uno de cada diez nacimientos en nuestro país y 15 millones en todo el mundo.

Por qué hay nacimientos prematuros

Las causas más frecuentes de los nacimientos prematuros son los embarazos múltiples, alteraciones en el útero, enfermedades de la madre (diabetes, cardíacas, infecciones, etc.) o perturbaciones de su estado (depresión, estrés, malnutrición, etc.), así como los antecedentes de parto pretérmino, entre otras. Además, los partos prematuros son más frecuentes en mujeres menores de 19 años o mayores de 40.

Sin duda, en los países más desarrollados, los avances en los cuidados neonatales están cosechando una alta tasa de supervivencia de los prematuros. Aun así, a la hora de definir el nivel de riesgo del neonato, los pediatras recurren al peso para determinar el tipo de prematuro ante el que se encuentran: “bajo peso al nacimiento” (inferior a 2.500 g), “muy bajo peso al nacimiento” (poer debajo de 1.500 g) o “extremado bajo peso” (menos de 1.000 g).

En términos generales, se considera que un bebé es prematuro cuando ha nacido antes de la semana 37 de gestación, lo que conlleva un grado de inmadurez que lo hace más vulnerable ante cualquier complicación. Esto implica que, con bastante probabilidad, deba ser ingresado en una unidad neonatal, donde los cuidados se extreman para garantizar su supervivencia.

Y es que la mayoría de los bebés prematuros necesitan permanecer en una incubadora para conservar una buena temperatura, además de controlar su respiración, nivel de oxígeno y frecuencia cardíaca, entre otros parámetros. Como consecuencia, los padres del pequeño nacido antes de tiempo ven cómo sus expectativas iniciales se ven alteradas.

Cambio de planes

Bebé prematuro

En primer lugar, en este tipo de nacimientos pretérmino no es posible mantener ese ritual «piel con piel» tan esperado por los padres, ya que los sanitarios han de llevarse al bebé para comprobar de inmediato su estado de salud y realizar las pruebas pertinentes para garantizar su buena evolución.

Lo normal entonces es que permanezca monitorizado en una incubadora en la sala de neonatos y no en la habitación, con su mamá. Ambos deben pasar las noches separados, lo que genera una sensación de frustración e impotencia en la madre. Y, cuando finalmente esta recibe el alta, la frustración aumenta al regresar a casa sin su bebé en brazos.

Afortunadamente, según la Asociación Español de Peadiatría (AEPED), «hoy en día, se intenta minimizar en lo posible la separación padres-hijos que se produce con el ingreso hospitalario del recién nacido y así implicar al máximo a la familia en su cuidado». De hecho, existen unidades neonatales de puertas abiertas que permiten a los padres pasar 24 horas con sus bebés ingresado.

¿Qué necesita un bebé prematuro?

Puesto que nos referimos a niños que han sido separados de sus padres nada más nacer, precisamente esa necesidad de cariño y contacto es la que los padres pueden cubrir en primer término teniendo en cuenta el estado del pequeño. De hecho, se ha demostrado que el contacto humano, las caricias y los abrazos de la familia favorecen la evolución del prematuro en todos los aspectos, incluso en lo referente a su desarrollo cerebral.

Bebé prematuro

Los especialistas creen que lo ideal es que la familia se convierta en parte del equipo que cuida al bebé en el hospital. En este sentido, el método canguro es el más recomendable durante las primeras semanas. Consiste en mantener el mayor tiempo posible al bebé en el regazo, en posición canguro y piel con piel para promover el vínculo (sobre todo con la madre), mantener su temperatura corporal y facilitar la lactancia materna.

En aquellos más inestables será preciso recurrir a incubadoras, calentadores radiantes y cunas térmicas para mantener su temperatura hasta que puedan permanecer más tiempo en contactofísico con la madre.

La alimentación, pieza clave de su evolución

Siguiendo con las recomendaciones de la AEPED, «salvo que esté médicamente indicado» los bebés prematuros «no deberían recibir más alimento que la leche materna». Sin embargo, debido a las restricciones de algunos hospitales, a la posible convalecencia de la madre o a la incapacidad de los pequeños , la tarea de establecimiento de la lactancia materna puede complicarse.

Tanto si el amamantamiento es posible como si no, incluso si hablamos solo de complementar las tomas de pecho para favorecer la ganancia de peso, hacerlo con la propia leche de la madre siempre sería lo ideal. Es más, en partos prematuros se aconseja a la madre comenzar con la extracción de leche dentro de las seis horas siguientes (para ello será muy útil contar con un sacaleches) y poner al pequeño al pecho lo antes posible.

Bebé prematuro

Para las tomas complementarias o en las que la madre no pueda estar presente, resultará útil recurrir a biberones con tetinas que no interfieran en la lactancia materna. En este sentido, es recomendable que tanto en su diseño como en su funcionamiento imiten el pezón, como sucede con los biberones NUK Nature Sense, con una forma ergonómica y múltiples orificios para proporcionar un flujo natural y continuo, lo más parecido posible a la lactancia materna.

Crear vínculo y favorecer la succión

Por su parte, aquellos prematuros más inmaduros que no tengan desarrollados los mecanismos de succión, necesitarán ser alimentados por sonda nasogástrica (o incluso vía intravenosa). No obstante, para favorecer el vínculo con la madre, la AEPED recomienda hacerlo mientras permanecen en contacto piel con piel.

Asimismo, en las unidades de neonatos se utilizan chupetes especiales con el fin de potenciar el aprendizaje de los pequeños en lo que a la succión se refiere. Es el caso de los chupetes para prematuros MedicPro de NUK, diseñados específicamente para cubrir las necesidades anatómicas de estos bebés.  No se pueden comprar en la farmacia, son solo de uso intrahospitalario bajo supervisión de un profesional.

Este tipo de chupetes, además, ayudarán a calmar la necesidad de succión no nutritiva que los bebés pueden tener durante su estancia en la unidad de neonatos, en la que no siempre pueden estar junto a la madre.

La hora de volver a casa

Bebé prematuro

Llegado este momento, la AEPED recuerda que «es necesario preparar la cuna de transporte en automóvil especial para lactantes pequeños antes del alta». Ese momento de volver a casa es un gran paso tanto para los padres como para el bebé, que ya se considera preparado para sobrevivir sin la asistencia médica permanente del hospital. Esto signifia que es capaz de mantener su temperatura corporal, que puede succionar y deglutir, que va aumentando de peso, que no necesita oxígeno (salvo excepciones) y que tiene una respiración regular.

Ya en casa, la alimentación del bebé será entonces parte fundamental de su buena evolución, por lo que el pecho a demanda (y la suplementación en el caso de que haya sido prescrita) será nuestro mejor recurso para impulsar su buen desarrollo.

Hemos de tener en cuenta que, a pesar del alta, sobre todo al principio, es muy posible que el bebé aún no sea capaz de manifestar las señales de hambre como lo haría un recién nacido a término. Así, lo habitual es que necesite tomas con más frecuencia o más largas. Igualmente, el uso del sacaleches en las primeras semanas será muy útil para ayudar al correcto vaciado del pecho y la buena evolución de la lactancia.

Recuperar el tiempo perdido

Bebé prematuro

A la hora de dormir, es importante tener en cuenta que boca arriba es la posición más segura para evitar la muerte súbita, y que habrá que prescindir de almohadas, cojines o juguetes en la cuna. Igualmente, debemos prestar especial atención a la temperatura de las estancias para que esté por encima de los 22º habitualmente recomendados, ya que los prematuros cuentan con una menor proporción de grasa corporal que ayude a mantener el calor corporal.

Por último, y para mayor tranquilidad de los padres, conviene que se informen bien sobre las vacunas que ha recibido el prematuro en el hospital, las enfermedades ante las que conviene estar alerta y la posible medicación. Además, los especialistas recomiendan establecer el primer contacto con el pediatra de cabecera dentro de las 48-72 horas siguientes al alta. A partir de entonces, solo quedará disfrutar del pequeño y recuperar «el tiempo perdido» manteniendo el máximo contacto posible con él para que escuche la voz de sus padres y perciba todo su cariño.

Imágenes | NUK, Unsplash Hush Naidoo / Sharon McCutcheon, Pixabay / SeppH