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Dicen que los bebés vienen con un pan bajo el brazo. Es posible. Lo que está claro es que no traen consigo un manual de instrucciones (aunque muchos padres lo deseáramos) y todo son dudas, sobre todo en el caso de las madres primerizas. Entre estas incógnitas están qué llevar en la canastilla de hospital y cómo sobrellevar las primeras semanas del bebé. Necesitamos aprender desde cómo lidiar con los cólicos del lactante hasta cómo saber si el pequeño come suficiente pasando por cómo curar el cordón umbilical.

Muchas de esas dudas se despejan en el día a día, pero informarse antes de dar a luz y estar preparada para esas primeras semanas es buena parte de la solución.

¿Qué meto en la canastilla del bebé?

Tener la bolsa preparada con lo que vas a necesitar en el hospital te hará sentir más tranquila y segura en los últimos días del embarazo. Conviene preparar con antelación una lista con lo que te vas a llevar y, en las semanas previas a la fecha de parto, tenerlo todo a mano para evitar sustos de última hora.

Muchos hospitales facilitan pañales, gasas para limpiar el cordón umbilical, toallas y mantas

En bastantes hospitales te proporcionarán muchas de las cosas imprescindibles, como pañales, gasas para limpiar el cordón umbilical, toallas y mantas. Si puedes confirmar antes que en el que has elegido para traer a tu bebé al mundo también lo suministran, evitarás que la bolsa de maternidad se convierta en una maleta y que ocupes el espacio con productos duplicados.

Después de pensar en estos detalles, ¿qué debe incluir la canastilla? Este es el listado más popular:

  1. Un par de bodies para el bebé.
  2. Un par de pijamas (o peleles) de recién nacido.
  3. Un par de calcetines (si los pijamas no tienen pie).
  4. Unas manoplas pequeñas de algodón para evitar que se arañe la cara.
  5. Un gorrito de algodón para que no pierda calor por la cabeza.
  6. Unos 10 pañales de recién nacido por día, un paquete de toallitas y una crema para pieles delicadas.
  7. Toallitas húmedas especiales para la piel del recién nacido.
  8. Un par de baberos pequeños o un pañuelo pequeño de gasa para las regurgitaciones.
  9. Un arrullo (mantita o muselina suave) para dar pequeños paseos.

Recuerda también que la ropa del bebé debe estar lavada antes con un jabón neutro especial para evitar alergias, y sin suavizante.

No olvides, además, incluir algunas cosas que te serán muy necesarias en tu estancia en el centro de salud:

  1. Documentos como el plan de parto, el DNI, la tarjeta de la Seguridad Social…
  2. Camisón de lactancia (con aberturas para dar el pecho con comodidad), una bata para cubrirte y zapatillas para estar cómoda.
  3. Un neceser con artículos de higiene.
  4. Bragas desechables de postparto (podrás adquirirlas en farmacias).
  5. Compresas postparto.
  6. Un sujetador de lactancia.
  7. Discos de lactancia para evitar que manches la ropa con pérdidas de calostro o leche.
  8. Un sacaleches si te has decidido por una lactancia materna también al alcance del padre.
  9. Una pezonera de silicona por si el recién nacido se cansa en la succión o tiene dificultades para coger el pezón
  10. Un conjunto de ropa para la vuelta a casa (también puedes repetir el que ya llevabas en el ingreso).

En el caso de que hayas decidido no amamantar a tu bebé o surja un imprevisto que te impida hacerlo en esos primeros días de vida, conviene meter en la bolsa de hospital un par de biberones y leche de fórmula para recién nacidos. La botella de 90/120 ml será suficiente y su fabricación en cristal nos asegura ausencia de olores y fácil esterilización. En cuanto a la tetina, será la criatura quien tendrá que decantarse por una opción de látex o silicona. Eso sí en ambos casos lo ideal es que incluya un sistema de ventilación que evite la ingesta de aire y ayude a prevenir los cólicos.

Si planeas volver a casa en coche, no olvides tener tu sistema de retención infantil (grupo cero, que siempre se coloca a contramarcha) listo. La primera vez que viajes con tu bebé, te parecerá muy pequeñito ahí dentro, pero estará muy seguro si revisas una vez más el anclaje al coche y que las correas estén bien sujetas. Y recuerda que, si es invierno, nunca hay que atar al bebé con el abrigo dentro de la silla, siempre sin él. Si hace frío, sí puedes cubrirlo con una mantita por encima o una muselina suave para abrigarlo con seguridad.

Las primeras semanas del bebé

Infórmate, consulta tus dudas con tu pediatra y disfruta: recordarás estas primeras semanas con tu bebé durante toda la vida

Llegas a casa con tu pequeña criatura, ¿y ahora qué? Los primeros compases son de adaptación para todos: los papás y el bebé se están conociendo y amoldándose a una nueva experiencia apasionante y, en ocasiones, estresante. A esto hay que sumar los rigores del postparto, la falta de sueño y la nueva organización familiar.

Aunque tengamos todo listo y la casa preparada para acoger al nuevo miembro de la familia, es probable que nos asalten dudas sobre la crianza en el día a día, desde el peligro de muerte súbita hasta los temidos cólicos del bebé, pasando por el cuidado de las fontanelas. Pero que no cunda el pánico, a continuación te dejamos la información básica, pero siempre conviene consultar cualquier duda con el pediatra.

Cuidado del cordón umbilical

Las primeras curas del cordón umbilical se realizan en el hospital. A pesar de lo aparatoso que pueda parecer a simple vista, en casa solo hay que preocuparse en mantenerlo siempre limpio y seco para favorecer que se caiga por sí solo y prevenir infecciones.

Unos pediatras recomiendan no usar nada para limpiarlo, mientras que otros sugieren emplear alcohol de 70 grados (más suave, para la piel del bebé), envolviéndolo en una gasa estéril. A la hora de poner el pañal, es mejor cubrir el cordón y la pinza para evitar que se enganche.

¿Está comiendo bien?

Muchas madres que amamantan por primera vez se preguntan si sus bebés están obteniendo suficiente leche. Observa las señales de tu pecho y tu bebé: si se muestra relajado y satisfecho después de cada toma, moja las pañales con normalidad y notas el pecho más blando y vaciado, es que la toma ha ido bien. Si has decidido recurrir al biberón, procura elegirlo bien. Uno de 120 ml como este de la gama Nature Sense NUK con tetina de silicona y múltiples orificios como el pezón materno puede ser una buena opción para evitar rechazos.

Con todo, la prueba definitiva de que se está alimentando bien te la dará el pediatra en las mediciones de peso que se hacen de forma puntual. Por lo general, en los cuatro primeros meses de vida, tu bebé engordará de 170 a 227 gramos por semana.

¿Son normales sus caquitas?

No te asustes si tu bebé mancha de negro el pañal en sus primeras horas de vida, es el meconio. Es una caca negra, pastosa, compacta y muy pegajosa, una sustancia que estaba en el tubo digestivo del bebé durante el embarazo, formada por restos de líquido amniótico que el feto ha ido tragando durante la gestación.

Durante el primer mes de vida, el bebé hace cacas por lo menos tres veces al día; para el quinto o séptimo día después de nacer son de un color amarillento-mostaza. Si a veces no se cumple esta norma tampoco te preocupes de forma inmediata: no es raro que los bebés amamantados pasen un día o dos sin ir al baño.

Los temidos cólicos

Algunos bebés sufren cólicos durante las primeras semanas. Tras la toma, tienen un llanto agudo, acompañado de la flexión de las piernas y brazos sobre el abdomen, aprietan los puños, hacen muecas y se muestran irritables, mientras que el resto del tiempo están tranquilos. Generalmente, se debe a dolores gastrointestinales que pueden estar causados porque ha tragado aire durante la toma.

Una vez más, el pediatra es quien mejor te puede decir cómo evitarlo. Eso sí, si has optado por darle biberón, como te adelantábamos en la preparación de la bolsa de hospital, ten en cuenta que algunos modelos están diseñados para reducir los cólicos con un sistema a imagen del pecho materno que evita la ingesta de aire.

¿Cómo hay que cuidar las fontanelas del bebé?

Las fontanelas son los espacios membranosos y blanditos entre los huesos de la cabeza del bebé. Muchos padres creen que tienen que cuidarlos de alguna manera especial, pero no es así. Se pueden lavar como el resto del cuerpo, también peinar y cepillar. En ocasiones, si el bebé tiene poco pelo y el cuero cabelludo es fino es posible observar que la fontanela late. El pediatra las irá tocando para ver cómo van: los huesos terminan soldándose después de los doce meses.

La muerte súbita del lactante

Todos los padres tememos el síndrome de la muerte súbita del lactante o SMSL. Se da durante el sueño y a veces está relacionado con la asfixia. Entre los dos y cuatro meses, el riesgo es más elevado. Después disminuye y, a partir del año de edad, desaparece. La realidad es que es afecta a uno de cada 1.000 bebés, aproximadamente, y que se puede prevenir siguiendo unas pautas básicas.

Pon siempre al bebé a dormir boca arriba sobre una superficie firme y cubriendo el colchón con una sábana ajustada a la medida

Pon siempre al bebé a dormir boca arriba y sobre una superficie firme cubriendo el colchón con una sábana ajustada a la medida. Además, es importante mantener fuera de la cuna los objetos blandos, la ropa de cama suelta o cualquier otro objeto que pueda aumentar el riesgo de que el bebé quede atrapado, se asfixie o sufra estrangulación. Que el bebé duerma con los padres, o incluso practique el colecho, también nos puede mantener alerta y prevenir el SMSL.

Si usa chupete, ofréceselo a la hora de dormir porque ayuda a reducir el riesgo. Fíjate en que replique con la mayor fidelidad posible la forma del pezón de la madre y se adapte a la mandíbula, como estos chupetes de NUK.

Consulta cualquier signo de alarma con el pediatra y plantéale tus dudas. Hablar con otras madres con bebés de la misma edad también te ayudará y tranquilizará. Pero sobre todo, relájate y disfruta de estos momentos irrepetibles.

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